La hemovigilancia es una herramienta de mejora, no de castigo

Entrevista a la Dra. Gabriela Dabusti, Vicepresidenta de la AAHITC y Coordinadora del Comité de Hemovigilancia de la AAHITC.

– ¿Por qué es importante hablar sobre Hemovigilancia?

Tenemos que entender a la Hemovigilancia como un nuevo enfoque para una actividad que veníamos realizando, aunque de forma irregular e incompleta en la mayoría de los casos. Se trata de conocer y registrar los efectos y reacciones adversas o inesperadas que pueden producirse a lo largo de toda la cadena transfusional, desde la extracción de sangre y componentes sanguíneos hasta el seguimiento de los receptores.

Hasta la llegada de los Programas de Hemovigilancia, como el de la AAHITC, el registro de los efectos adversos quedaba a la iniciativa de los profesionales ligados al proceso transfusional. Lo que no garantizaba la notificación sistemática de los mismos.

Los sistemas de Hemovigilancia surgen por la intención de optimizar este registro, y así se garantiza que la información obtenida sea la más completa, rigurosa y objetiva posible.

– ¿Cuál es el objetivo del Programa de Hemovigilancia de la AAHITC?

Sin dudas se trata de la gestión integral de eventos adversos asociados a la transfusión. Y cuando digo integral me refiero al reporte y seguimiento de las mismas, y además a la implementación de medidas correctivas para evitar que estas reacciones adversas se repitan.

Hasta la llegada de los Programas de Hemovigilancia, la información carecía de la homogeneidad necesaria para una valoración objetiva. Los resultados finales difícilmente podían interpretarse como el reflejo real de un determinado entorno, y aún menos de una región o país. La sistematización de la información por parámetros y la consecuente redacción de informes anuales nos permite conocer, casi en tiempo real, los problemas prioritarios o emergentes en torno a la calidad de los componentes sanguíneos y a la seguridad de los pacientes y donantes.

 – ¿Qué impacto tienen los programas de Hemovigilancia en el funcionamiento diario de los centros de hemoterapia o bancos de sangre?

La Hemovigilancia exige que la información relacionada con el acto transfusional y a las posibles incidencias que pudieran producirse durante el mismo, se comuniquen sistemáticamente al Servicio de transfusión. Y, aún más, que el Servicio de Transfusión esté informado del destino final de cada componente sanguíneo, es decir, que se pueda verificar la trazabilidad.

Todos los participantes del programa deben tener la seguridad que la información suministrada no podrá ser utilizada para una acción legal o de tipo disciplinario.

No existe intención fiscalizadora y, menos aún, punitiva, eso tiene que quedar claro.

Es fundamental que los profesionales confíen en la absoluta confidencialidad del sistema, especialmente en relación con los errores transfusionales.

– ¿Qué medidas efectivas se han tomado con respecto a evitar las reacciones adversas mencionadas? 

Hay una tendencia que demuestra que las complicaciones más graves y frecuentes de la transfusión sanguínea se producen en el último tramo de la cadena transfusional, en el ámbito hospitalario y, más concretamente, en torno a la cabecera del paciente.

Se ha comprobado que la deficiente, insuficiente o negligente identificación de los pacientes en el momento de la extracción de las muestras o en la administración del componente, constituye la principal causa de error. Estos errores se asocian con reacciones hemolíticas agudas por incompatibilidad del grupo ABO, que pueden tener en muchos casos un desenlace fatal.

Para prevenir estos errores se recomienda el uso de listas de verificación en el acto transfusional, así se deja constancia del cumplimiento de cada uno de los pasos. La implementación de estas listas se considera uno de los elementos más eficaces y económicos para prevenir los errores de administración de componentes sanguíneos.

Por otra parte, los errores en la identificación se han reducido a medida que se fueron mejorando los sistemas de identificación de los pacientes, fundamentalmente con la ayuda de pulseras identificadoras que en algunos casos llevan incorporado un código de barras. Esta medida, unida a la capacitación obligatoria del personal que transfunde, ha resultado especialmente efectiva, reduciendo así, el número de errores de grupo ABO y el de las reacciones hemolíticas subsiguientes.

A medida que los errores de identificación de los pacientes se fueron corrigiendo, han
comenzado a emerger otro tipo de inconvenientes: los errores de prescripción. Es importante que el informe de Hemovigilancia llegue a los médicos prescriptores de la transfusión.

Otra medida de mejora en la seguridad transfusional, rápidamente adoptada por múltiples países, es la de desviar a dispositivo de derivación, los primeros de sangre durante la extracción, con el objetivo de prevenir la  sepsis postransfusional debidas a la contaminación bacteriana de los productos a partir de gérmenes presentes en la zona de venopunción del donante.

-Hablemos sobre el Programa de Hemovigilancia de la AAHITC. ¿Qué resultados han obtenido con su implementación?

Comenzamos con este programa a fines de diciembre de 2018. La idea es poner a disposición de los centros de salud una herramienta digital que permita, sin costo alguno, llevar un registro de los incidentes y eventos adversos, tanto del acto transfusional como en la preparación de componentes. Está disponible para cualquiera de las instituciones nacionales que se adhieran al programa.

Para la Asociación es una herramienta fundamental porque nos permite entender mejor la realidad de nuestra especialidad, en relación con la seguridad transfusional. Para que este programa tenga éxito, se requiere el compromiso y participación de las distintas instituciones y en eso estamos focalizados.

Hasta diciembre de 2020, son 124 las instituciones que reportan sus datos al Programa.

En cuanto a los resultados sobre las reacciones adversas a la donación (RAD) y las reacciones adversas a la transfusión (RAT), gráficamente podemos informar a nuestros socios los siguientes resultados:

 

Total de registros 2020

 

Reacciones Adversas a la Donación de Sangre (RAD)

 

Reacciones Adversas a la donación de Sangre según la edad

 

Reacciones Adversas a la Transfusión (RAT)

 

RAT Según edad

 

RAT por Áreas

 

Como conclusión, queremos y esperamos que siga creciendo el número de entidades participantes de este Programa, y sobre todo que se genere un intercambio de experiencias y de soluciones. La Hemovigilancia es una herramienta que busca la mejora continua y que se nutre del trabajo en equipo.

Aquellas instituciones que no se encuentren inscriptas y desean participar del Programa de Hemovigilancia de la AAHITC deberán enviar un correo a hemovigilancia@aahitc.org.ar