Recordamos a los Doctores Norberto Rosenfeld y Luciano Pisarello

Fallecimiento del Dr. Norberto Rosenfeld

El 14 de marzo pasado falleció el Dr. Norberto Rosenfeld, quien fuera Jefe de la Unidad de Hemoterapia del Hospital Ricardo Gutiérrez. El Dr. Rosenfeld fue, además, un pionero en la promoción de la Donación Voluntaria de Sangre a partir de Colectas Externas.

El siguiente texto es un homenaje-recordatorio del Dr. Omar Trabadelo, el que es compartido por la Comisión Directiva:

Un reconocimiento al maestro.

En el correr de nuestra vida tenemos la oportunidad de conocer muchas personas y personalidades distintas, pero muy pocas veces tenemos la oportunidad de conocer alguien que deja una profunda huella y es capaz de recibir el reconocimiento de “maestro».

En mi caso reconozco que  he conocido maestros que me enseñaron aspectos relacionados con la actividad profesional tanto en mi etapa formativa como en el ejercicio de la actividad médica, sin embargo han sido muy pocos los que me han permitido reconocerlos como maestros de la profesión, como de la relación personal, lo que solo se logra de aquellas personas que tienen la virtud de vivir en un clima de humildad y entrega desinteresada.

Tuve la inmensa posibilidad de convivir con una de esas personas en el tiempo en que me iniciaba en el aprendizaje de la especialidad de Hemoterapia y que me formaba en las capacidades de gestionar un servicio.

Compartí con el Dr. Norberto Rosenfeld cinco años en el Servicio de Hemoterapia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de la Ciudad de Buenos Aires, en todo ese tiempo pude aprender a reconocer en él a ese “maestro”, que no es un título que haya obtenido por formación docente formal, sino por su capacidad de transmitir experiencias, conocimientos y la de generar relaciones interpersonales afectivas y respetuosas.

Siempre consideré que al Dr. Rosenfeld no le fue reconocida su enorme trayectoria profesional simplemente porque su humildad, no dejaba trascender tantas y tan importantes avances que fue incorporando durante su vida de especialista, y que aprendí a valorar a través de las tantas anécdotas a las que tuve acceso durante el tiempo que compartimos profesionalmente.

Siempre me sorprendieron y me invitaron a admirarlo esas anécdotas, sobre todo aquellas en las que me relataba sobre los inicios de la especialidad de la Hemoterapia en nuestro país, de la cual él fue protagonista en el Hospital Rawson, primer escuela de especialistas, época en la cual no nos encontrábamos tan distanciados del desarrollo académico y técnico con los países hoy considerados desarrollados. Apasionado e inquieto, participó activamente del crecimiento de nuestra especialidad, a la cual dedicó su vida profesional lejos del bullicio de la fama y cerca de la atención de los pacientes.

Su relación con colegas, subordinados y pacientes solo supo destacarse por el afecto y la preocupación por el otro, algo de lo que solo encontraremos como referencia cuando lo consultamos con quienes tuvo trato personal.

Es mi deber y obligación en esta muy breve reseña señalar el legado con que me honró, pero domina en mi sentimiento destacar a la persona, más que al profesional, porque fue aquella la que me transmitió sin mezquindades ni intereses personales la enorme experiencia que tanto me ha ayudado en mi actividad profesional de la especialidad.

Lamento, y seguramente muchos colegas me acompañarán en este sentimiento, la pérdida del Dr. Rosenfeld, pero invito a ello y a quienes no lo han conocido a que nos demos la oportunidad de homenajear y destacar la labor de un gran profesional y el recuerdo de una gran, persona pero sobre todas las cosas un “maestro»

 

Fallecimiento del Dr. Luciano Pisarello

Luciano Pisarello había nacido el 13 de diciembre de 1918 en Saladas. Estudió Medicina en la Universidad de La Plata y ya durante sus días de estudiante trabajó en el área de Hematología de un hospital de esa ciudad.

Se formó en el Hospital Naval; con el título en mano volvió a Corrientes y con la experiencia adquirida en el hospital platense comenzó a gestar el Banco de Sangre que fundó el 18 de diciembre de 1965, acompañado por otros profesionales de la medicina.

Para esa época, Pisarello era un adelantado. A pulmón, pero con ayuda de otros soñadores como él llevó adelante la institución que este año cumple 50 años. Él mismo salió a buscar donantes voluntarios y gracias a esa concientización, Corrientes hoy cuenta con un porcentaje similar a la media nacional.

Siempre predicó con el ejemplo y una prueba de ello fue su constante práctica de la donación de sangre. Fue donante desde los 18 años hasta casi los 70 y por ello el directorio y el personal de la institución que fundó le entregó el año pasado una medalla y un diploma por su constante aporte solidario y porque fue el portavoz para profundizar la donación como lema de vida.

Fue un hombre con voca­ción de servicio que trabajó sin mezquindades. “Una excelente persona, un gran médico”, fueron las palabras más pronunciadas entre quienes lo conocían. Las cualidades que más des­tacaron: la solidaridad y la entrega al trabajo.

Se destacó la historia del reconocido profesional como papá. Sus hijos destacaron la solidaridad y respeto. Los hermanos Pisarello recordaron el amor por la literatura de su padre y la vocación de servicio.

En junio de 2010, por iniciativa del senador David Dos Santos, la Legislatura provincial consignó el nombre “Dr. Luciano Pisarello” al Banco de Sangre de Corrientes.